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Bienestar

Una vida dedicada al cuidado de quienes más amamos

16 años de vocación, amor y compromiso con quienes más amamos. Una historia marcada por la atención cercana, el esfuerzo y la empatía, donde cada mascota y su familia han dejado una huella y reafirmado que la veterinaria se ejerce también con el corazón.

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Hay profesiones que se eligen y otros que, con el tiempo, se transforman en una forma de vida. Para La doctora Ana María médica veterinaria, con 16 años de experiencia, cuidar animales ha significado mucho más que ejercer una carrera, ha sido acompañar familias, conocer distintas realidades y entregar parte de sí misma en cada atención.
Se tituló en Santiago 2010 y comenzó trabajando en clínicas veterinarias de la capital, donde adquirió experiencia y comenzó a desarrollarse en el área de cirugía. Años más tarde, la maternidad la llevó a trasladarse a Chillán y en 2013 comenzó una etapa que terminaría marcando profundamente su vida profesional, “Las atenciones veterinarias a domicilio”. 
Los primeros años no fueron fáciles. Realizaba visitas caminando o en locomoción colectiva utilizando cualquier medio que le permitiera llegar a sus pacientes. Con la llegada de la identificación obligatoria mediante microchip comenzó a recorrer distintos sectores de Chillán, haciéndose conocida entre las familias y formando poco a poco una clientela que le permitió crecer, adquirir un vehículo y ampliar sus atenciones incluso hasta Talca y Los Ángeles.
Con el tiempo se enamoró de los domicilios, no solo por atender a un perro o un gato, sino por conocerlos en su verdadero entorno, entrar a una casa le permite observar cómo vive el animalito, qué come, con quien comparte y cómo se comporta cuando se siente segura. También le permite conversar con sus tutores, conocer sus historias y orientar de manera más cercana aspectos como la alimentación, la prevención y el bienestar.Esa cercanía le ha permitido vivir momentos muy especiales en donde muchas familias la recibían con enorme cariño, algunas la invitaban a quedarse a conversar o compartir una comida, mientras otras le regalaban huevos, papas, tomates, miel o mermeladas como forma de agradecimiento. Incluso hubo momentos en que aceptó trueques o disminuyó el valor de una consulta para que una persona pudiera utilizar ese dinero en los medicamentos de su mascota; Como ella misma reconoce, siempre ha tenido “Corazón de Abuelita”.
También ha conocido realidades difíciles: adultos mayores con muchos animales, familias con pocos recursos y casos donde existe falta de educación sobre bienestar y tenencia responsable. En esas situaciones ha intentado aportar no solo desde la medicina, sino también buscando soluciones, ayudando con esterilizaciones, orientando a las familias o derivando cuando un paciente necesita atención especializada.
Después de tantos años de experiencia, su mensaje para los tutores es claro: no hay que esperar a que una mascota esté enferma para llevarla al veterinario. Los controles preventivos permiten detectar enfermedades de manera temprana y pueden significar más años y una mejor calidad de vida. Y existe una recomendación que siempre repite, “Invertir en alimento es invertir en salud”, porque una buena nutrición también es parte fundamental de la prevención.
Hoy su próximo sueño es abrir su propia consulta veterinaria, un proyecto que ya comienza a tomar forma. Será una nueva etapa después de años recorriendo hogares y acompañando a cientos de familias, pero probablemente mantendrá aquello que siempre ha definido su trabajo, Cercanía, Empatía y Vocación.


Dra. Ana María Rojas - Médico Veterinario

Instagram: @veterinario_a_domiciliochillan

Whatsapp: +569 7258 0609